Nunca hay un token en el navegador
La sesión vive en el servidor (Redis) y el navegador solo recibe una cookie opaca, httpOnly, SameSite=Lax y Secure en producción. El token de acceso no se expone nunca al cliente.
Seguridad
Estos no son buenos propósitos. Son decisiones que ya están tomadas en el código y que se pueden verificar en cada petición.
La sesión vive en el servidor (Redis) y el navegador solo recibe una cookie opaca, httpOnly, SameSite=Lax y Secure en producción. El token de acceso no se expone nunca al cliente.
La autenticación es OIDC con PKCE (S256) y un state de un solo uso. El identificador de cliente es público; no hay secreto que robar en el frontend.
Cerrar sesión en un producto la cierra en todos. Cada sesión se puede revocar desde la cuenta de la persona, y la revocación llega a todos los sistemas.
El rol y el nivel de acceso se resuelven en el servidor. El navegador no puede elevar privilegios porque no participa en la decisión.
Toda petición que escribe valida el origen. Las rutas internas del back-office no son alcanzables desde fuera del proxy.
Las contraseñas se almacenan con bcrypt y nunca se registran en claro. La recuperación usa códigos de un solo uso con caducidad.
Cada inicio de sesión, cada cambio de datos y cada error técnico queda registrado con fecha, actor y resultado.
Cada consulta se filtra por la empresa de la sesión. No hay una pantalla que pueda devolver datos de otra empresa por cambiar un identificador.
La información de cada producto se guarda en su propia base de datos PostgreSQL, alojada en servidores que administramos. La identidad —personas, empresas y permisos— vive en Cancebi ID. Los productos no guardan contraseñas: las valida el IdP.
Si encuentras un fallo de seguridad, escríbenos a privacidad@cancebi.com. Te respondemos y, si el hallazgo es válido, lo corregimos antes de publicar detalles.
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